

La botánica descriptiva o sistemática
La botánica descriptiva o sistemática, tiene por objeto la descripción científica y nomenclatura de las especies vegetales y su ordenación en un sistema. Por especie se entiende en Botánica el conjunto de individuos, que concuerdan en todos sus caracteres esenciales y no se pueden separar más por los no esenciales, que los descendientes de un mismo individuo. Todas aquellas especies, diferentes entre sí, que en los órganos de reproducción (flor y fruto o esporas y esporangios), o en otras relaciones morfológicas importantes concuerdan en lo esencial, hasta el punto de poder derivarse por alteración de algunas cualidades en el transcurso de las generaciones de una forma primitiva común, se reúnen en un género.
Las diferentes visiones de la agrupación sistemática
La agrupación sistemática de las plantas puede emprenderse conforme a diferentes puntos de vista y proponiéndose diversos fines. Cada sistema construido según las leyes de la lógica, corresponde a la necesidad del espíritu humano de clasificar, para alcanzar una inspección del conjunto. También para determinar una planta, es decir, para hallar un lugar en el sistema y con ello asegurarse de su nombre genérico y específico, puede servir todo sistema construido sobre base lógica.
En realidad, se han ideado muchos sistemas, y para la determinación de las plantas se han elaborado en forma de claves analíticas. De estos sistemas o clasificaciones, las artificiales (llamadas sistemas en sentido estricto) utilizan caracteres arbitrariamente elegidos para la distinción de las divisiones y subdivisiones. Las naturales (llamadas también métodos) parten del supuesto de que las plantas vivientes en la actualidad, se han derivado por evolución en diferentes direcciones de origen en comunes y así han de estar en relación de parentesco. Este parentesco debe llevarse a expresión en la agrupación metódica de la clasificación llamada natural. Para descubrir el grado de parentesco natural la paleontología del Reino vegetal no da puntos de apoyo esenciales por la escasez y los vacíos del material utilizable.
La nomenclatura botánica
Para la nomenclatura botánica sirven palabras latinas o latinizadas; la nomenclatura fundada por Linneo se llama binaria o binomial porque cada especie se nombra con dos palabras, la primera para designar el género y la segunda para la especie. Así, por ejemplo, en el género Viola distinguimos al pensamiento como Viola tricolor y a la violeta de los jardines como Viola odorata. Para precisar más se añade la autoridad, es decir, el nombre del botánico que primero describió la planta con tal nombre. Para ello se acostumbra usar abreviaturas y así, por ejemplo, L. significa Linneo, DC. De Candolle, Willd. Willdenow, Rehb. Reichenbach, etc.
Los sinónimos
Puede ocurrir que una especie vegetal hayan descrito diversos autores con diferente nombre, por ejemplo, a causa de incluirla en diferente género, o por la diferencia de opinión sobre si constituye una especie independiente o no. Los nombres diferentes dados a una misma especie de plantas son sus sinónimos. Para disminuir algo la complicación de los sinónimos, el Congreso de 1868 en París acordó unas reglas internacionales, estableciendo el derecho de prioridad. Respecto de los nombres más antiguos no se ha de ir más allá de 1753, en que apareció la primera edición de la Species plantarum de Linneo con la nomenclatura binaria. Para los nombres genéricos vale 1752 como punto de partida. Los acuerdos de París no hicieron desaparecer todas las dudas, sin embargo, se observó que siguiendo con rigor las reglas acordadas habrían de desaparecer muchos nombres de largo tiempo arraigados, con lo cual se dificultaba la inteligencia recíproca y se originaba nueva confusión. Por esto se reunió un nuevo Congreso internacional de botánicos en 1905 en Viena con objeto de solventar estos inconvenientes.
Objetivos de la Botánica Sistemática
• Hacer el inventario de la flora del mundo.
• Proporcionar un método para la identificación de las plantas y la comunicación sobre ellas.
• Producir un sistema de clasificación coherente y universal.
• Demostrar las implicaciones evolutivas de la diversidad vegetal.
• Proporcionar un sólo nombre científico en latín para cada grupo de plantas del mundo, tanto para las que existen como para las que se encuentran en estado fósil.
• Proponer las posibles relaciones filogenéticas entre grupos de plantas.
3. Fuentes de Evidencias Sistemáticas y Ciencias Relacionadas
La evidencia sistemática para establecer las clasificaciones y la filogenia se obtiene de una gran variedad de fuentes. Debido a que todas las partes de una planta en todos los estados de su desarrollo pueden proporcionar caracteres taxonómicos, deben recopilarse datos provenientes de distintas disciplinas. El uso de la información proveniente de estudios de Morfología Comparada, Anatomía Comparada, Embriología, Citología, Palinología, Paleobotánica, Quimiosistemática, Fitogeografía, Etnobotánica y de otras ciencias, ha mejorado en buena parte la clasificación moderna de las plantas. Por otro lado, el uso de la información generada por la Sistemática, ha contribuido al desarrollo de disciplinas científicas tales como la Botánica Económica, Agronomía, Ciencias Ambientales, etc.
1. Morfología Comparada: Tradicionalmente la Botánica Sistemática ha dependido del uso de caracteres morfológicos externos comparativos. Tales caracteres tienen varias ventajas sobre otros caracteres taxonómicos provenientes de otras áreas de la Biología.
Primero, son fácilmente observables; además, no se requiere de un laboratorio muy elaborado para analizar los caracteres morfológicos; a veces es suficiente con una lupa de mano o un microscopio de disección o posiblemente con un microscopio de luz.
Segundo, estos caracteres tienen innumerables variaciones que ayudan en la delimitación e identificación. Tercero, dado que tales caracteres han sido usados por varios siglos, existe una terminología bien precisa para describir tales variaciones.
La Morfología Comparada pretende establecer las semejanzas y diferencias entre las plantas, basándose en la minuciosa comparación de su estructura morfológica para luego deducir su grado de relación.
La Sistemática evolutiva utiliza la Morfología Comparada para distinguir entre órganos y estructuras filogenéticamente equivalentes aún cuando puedan ser de apariencia distinta (órganos homólogos) o por el contrario, órganos y estructuras no equivalentes filogenéticamente, los cuales muestran apariencia similar (órganos análogos) como resultado de evolución convergente. Por ejemplo, son homólogos entre si las hojas escamosas de Casuarina, las espinas de las Cactaceae, las hojas suculentas de Agave y los zarcillos de origen foliar de las Bignoniaceae (Fig. 1). Son análogos entre si las hojas normales y los cladodios laminares (semejantes a hojas) de Opuntia y otras Cactaceae; las raíces normales de las Espermatófitas y los rizoides de los musgos; los zarcillos foliares de las Bignoniaceae y los zarcillos caulinares de las Vitaceae.
En la taxonomía de las plantas con flores, los caracteres florales generalmente han sido preferidos sobre los caracteres vegetativos, como se evidencia en muchos de los sistemas de clasificación que conocemos. Hay varios caracteres vegetativos superficiales los cuales son muy plásticos como para ser usados en clasificación; por ejemplo, la estructura de la hoja, su tamaño y forma, pueden ser extremadamente variables dentro de un género o aún dentro de una especie. Los caracteres reproductivos están más conservados y son mas constantes que los caracteres vegetativos; esto es debido a que en las plantas con flores, los caracteres reproductivos sexuales son producidos en muchas especies sólo por un breve período y por tanto están sujetos a menor grado de presión evolutiva que las partes vegetativas.
Los caracteres florales generalmente usados en Taxonomía incluyen el tipo y posición de la inflorescencia, la simetría de la flor, la posición del ovario, el número, tamaño, forma y unión de las hojas florales en cada verticilo, sus modificaciones y otras características asociadas; también los caracteres de brácteas, bracteolas y pedicelos.
Asimismo, los frutos y sus adaptaciones proveen buenos caracteres diagnósticos que son útiles en la clasificación de plantas.
Sin embargo, también se utiliza una gran cantidad de caracteres vegetativos; entre ellos la disposición, forma y composición de las hojas, tipo de tricomas, patrones de venación, etc. En algunos grupos de plantas los caracteres reproductivos tienen poco valor y los vegetativos cobran mayor importancia. Por ejemplo, en el género Ulmus, la forma de la hoja es una característica taxonómica de mayor valor que las flores y los frutos.
Fig. 1. Órganos homólogos: A) Zarcillos de origen foliar de Bignoniaceae; B) Espinas de Cactaceae. Órganos análogos: C) Cladodios de Opuntia; A) Folíolos de Bignoniaceae.
HISTORIA DE LA CLASIFICACIÓN
La historia de la clasificación es uno de los aspectos más interesantes de la Sistemática
Vegetal. Las culturas anteriores al uso de la escritura (preliterarias) clasificaban las plantas
de acuerdo con su utilidad, ya fueran comestibles, venenosas o medicinales. Conforme se
ampliaron los propósitos de la clasificación, los criterios de clasificación también
cambiaron. Los agrupamientos de plantas de los antiguos recolectores, a través del tiempo,
dieron lugar a una clasificación que reflejaba las afinidades entre las plantas. En la
actualidad las plantas se agrupan de acuerdo con sus supuestas relaciones naturales y
filogenéticas, a nivel de especie, género, familia o incluso a niveles superiores.
Decir que la Taxonomía comenzó con Aristóteles, Dioscórides o Plinio es erróneo. Las
primeras culturas de China, Egipto y Asiria se basaron en cierto grado, sobre plantas
cultivadas, y hay evidencias que tales plantas fueron estudiadas y descritas por los eruditos
de esos tiempos. También mostraban mucho interés en las plantas reputadas como
medicinales. La cultura Azteca precolombina de Centro América probablemente se basó
sobre plantas cultivadas, y a esta cultura, y quizás a los conocedores de la reproducción de
las plantas, debemos el origen de ciertos cultivos como el maíz. Estudios contemporáneos
indican que civilizaciones actuales que habitan áreas remotas, reconocen y tienen nombres
precisos para un elevado número de plantas del ambiente en que viven. Sus clasificaciones
reciben el nombre de Taxonomía folk, esto es, clasificaciones que se han desarrollado en la
sociedad como producto de las necesidades de ésta y sin trabajo científico.
Las primeras civilizaciones occidentales se desarrollaron en áreas tales como Babilonia y
Egipto. Debido a que la agricultura constituía el soporte de tales civilizaciones, los avances
botánicos fueron de gran importancia. Pero no fue sino hasta el desarrollo de la escritura y
de los materiales adecuados para escribir, como el papiro, que el conocimiento de las
plantas pudo registrarse con facilidad.
El conocimiento cada vez mayor de un elevado número de especies de plantas, ha obligado
a los humanos a ordenarlas en sistemas de clasificación. El desarrollo de las clasificaciones
botánicas corre parejo con el desarrollo del conocimiento científico, con el nivel cultural de
la época y con los conceptos filosóficos vigentes. Así tenemos un primer período, donde las
clasificaciones se basan en la utilidad de las plantas o en un pequeño grupo de caracteres
morfológicos elegidos arbitrariamente; es el período de las clasificaciones artificiales.
2. CLASIFICACIONES ARTIFICIALES
Clasifican los organismos por conveniencia, principalmente con el objetivo de
identificación, y generalmente se basan en pocos caracteres elegidos arbitrariamente.
Algunos representantes de este tipo de sistemas de clasificación son:
Theophrastus (370-285 AC): Griego. Describió unas 500 especies de plantas de
importancia económica. Clasificó las plantas en: Árboles, arbustos, subarbustos e hierbas, y
consideró los árboles como los más desarrollados.
Dioscórides (64 DC): Romano. Describió 600 especies de plantas medicinales
principalmente del Mediterráneo.
Gaspard Bauhin (1560-1624): Hizo una notable contribución a la Taxonomía ya que usó
dos palabras para denominar las plantas. Describió 6.000 plantas.
Andrea Caesalpino (1519-1603): Italiano. Clasificó las plantas en árboles e hierbas.
Reconoció la importancia de los caracteres de frutos y semillas con respecto al hábito de
crecimiento. También usó como caracteres clasificatorios la posición del ovario, la
presencia o ausencia de bulbos, el tipo de jugo si lechoso o acuoso, y el número de lóculos
en el ovario. Describió 1.520 especies de plantas con su sinonimia e ilustraciones.
John Ray (1627-1705): Inglés. Mantuvo la clasificación en herbáceas y leñosas, pero
reconoció la importancia de la presencia en el embrión de 1 ó 2 cotiledones y agrupó las
plantas en Monocotiledóneas y Dicotiledóneas. Su clasificación se basó en las relaciones de
forma. Propuso una clasificación para unas 18.000 especies.
Joseph P. Tournefort (1656-1708): Francés. Retuvo la clasificación en árboles e hierbas.
Dió importancia a los caracteres florales: presencia de pétalos, pétalos libres o unidos,
simetría (regulares e irregulares), pero rechazó la sexualidad en las plantas. Introdujo el
concepto de género. Las agrupaciones basadas en caracteres reproductivos las llamó
géneros primarios y las basadas en características de otras partes de las plantas las llamó
géneros secundarios.
Rudolf Camerarius (1665-1721): Alemán. No fue taxónomo, pero influyó en los taxónomos
posteriores. Estableció la presencia de sexualidad en las plantas. Notó que las flores que no
recibían polen no producían semillas.
Carolus Linnaeus (1707-1778): Suizo. Produjo una clasificación basada en las estructuras
sexuales de las plantas, tales como el número y longitud de los estambres, grado de unión
de éstos entre si y con otras partes florales, sexualidad de las flores. A tal clasificación se le
llamó Sistema Sexual (Sistema natural). Linneo estableció la nomenclatura binomial y su
obra “Species Plantarum” es el punto de partida del Principio de prioridad que se usa para
la nomenclatura de plantas.
En su sistema sexual Linneo dividió las plantas en 24 clases (Veáse Fig. 1):
1. Monandria: 1 estambre.
2. Diandria: 2 estambres
3. Triandria: 3 estambres
4. Tetrandria: 4 estambres
5. Pentandria: 5 estambres
6. Hexandria: 6 estambres
7. Heptandria: 7 estambres
8. Octandria: 8 estambres
9. Enneandria: 9 estambres
10. Decandria: 10 estambres
11. Dodecandria: 12 estambres
12. Icosandria: Más que 12 estambres, unidos al cáliz
13. Poliandria: Más que 12 estambres, unidos al receptáculo
14. Didinamia: Estambres didínamos (2 largos, 2 cortos)
15. Tetradinamia: Estambres tetradínamos (4 largos, 2 cortos)
16. Monadelfia: Estambres monadelfos (en un haz)
17. Diadelfia: Estambres diadelfos (en dos haces)
18. Poliadelfia: Estambres poliadelfos (en varios haces)
19. Singenesia: Estambres singenésicos (con anteras unidas)
20. Ginandria: Estambres ginandros (adnatos al pistilo)
21. Monoecia: Plantas monoicas (flores unisexuales sobre lamisma planta)
22. Dioecia: Plantas dioicas (flores unisexuales sobreplantas separadas)
23. Poligamia: Plantas polígamas
24. Criptogamia: Flores escondidas (las criptógamas)
CLASIFICACIONES NATURALES